Funciones de la comunicación no verbal
Ahora vamos con las funciones asociados al lenguaje no verbal, tal como podemos ver en el siguiente esquema:
El lenguaje no verbal puede cumplir diferentes funciones, entre las que destacan:
- Enfatizar el lenguaje verbal: Para ello se suelen utilizar los ilustradores, cuyo significado ya has leído anteriormente. Por ejemplo, mover la mano a la vez que decimos adiós enfatiza lo que estamos expresando con palabras. Es decir, la comunicación no verbal puede, meramente, repetir lo que se dijo verbalmente. Así, si decimos a alguien que para encontrar una papelería tiene que girar a la derecha mientras señalamos en la dirección adecuada esto se considera una repetición.
- Expresar sentimientos y emociones: Comunica el estado de tristeza o alegría en el que nos encontramos.
- Sustituir palabras: Los actos no verbales sustituyen a los verbales cuando hacemos un gesto y no decimos nada. Por ejemplo, los casos que hemos visto en la parte 1, los emblemas, como cuando alguien nos pregunta dónde se encuentra algo y señalamos con el dedo sin hablar. A su vez, un mensaje no verbal puede sustituir uno verbal, por ejemplo, cuando una persona llega a su casa después del trabajo y le preguntan qué tal le ha ido el día y ella, sin decir nada, pone una expresión que sustituye a la afirmación “He tenido un día desastroso”.
- Orientar la forma en la que el mensaje verbal debe ser interpretado: Es decir, un mismo contenido podrá interpretarse de diferentes maneras según el volumen y el tono de voz empleado o los gestos realizados. Así, si decimos “¡Ven!” con un tono fuerte y un volumen alto, estaremos dando una orden; pero si lo decimos en un tono dulce y un volumen bajo, estaremos invitando al interlocutor a acercarse a nosotros.
- Posibilidad de contradecir la comunicación verbal: Las señales no verbales tienen que ser congruentes con el contenido verbal del mensaje para que este sea decodificado de forma precisa. Por ello, un mensaje no verbal puede contradecir a uno verbal (como cuando decimos algo y, a través de gestos, insinuamos lo contrario). Tal caso se puede dar cuando una persona que tiene que hablar en público y, a pesar de tener la frente sudada y temblarle las piernas y las rodillas, dice: “No estoy nervioso”.
- Regular la comunicación: Los mensajes no verbales regulan al mensaje verbal cuando nos servimos de los gestos para mantener una conversación. Así, si en una conversación un interlocutor da golpes en una mesa, está marcando el ritmo de una conversación. En este sentido, en ocasiones hacemos juicios sobre la habilidad reguladora de otras personas como, por ejemplo, “hablar con él es como hablarle a una pared” o “con ella no puedes meter baza en la conversación”.
| Expresiones que valen mil palabras | ||
| Como dice el refrán, hay imágenes que valen más que mil palabras, y lo mismo sucede con las expresiones. | ||
20 secretos de tu lenguaje corporal
Como puede apreciarse, es importante tomar en cuenta a la persona, y las circunstancias en las que se desenvuelve, para descifrar asertadamente los mensajes corporales. Nuestro lenguaje corporal nos delata. Nuestros gestos, le intensidad de nuestra mirada, el tono de nuestra voz, puede cambiar el sentido o contradecir completamente lo que dicen nuestras palabras. Sin embargo, el lenguaje corporal, como cualquier otro idioma, puede estudiarse, perfeccionarse y adaptarse a las circunstancias.
He encontrado este artículo donde se muestran los 20 secretos que podemos aplicar en una entrevista de trabajo o bien durante el desarrollo de nuestra carrera profesional.
En una entrevista de trabajo
Apretón de manos
Todo el mundo sabe que un buen apretón de manos es la mejor forma de causar una primera buena impresión. Normalmente confirma al entrevistador que tenemos la suficiente confianza en nosotros mismos como para desarrollar bien nuestro trabajo.
Cruces de piernas y brazos
Tanto si cruzamos los brazos como si hacemos lo mismo con las piernas, estamos transmitiendo una actitud defensiva, y eso es precisamente lo que no queremos comunicar cuando optamos a un nuevo puesto.
Posición de las piernas
Si tenemos la oportunidad de hacerlo, durante la entrevista de trabajo deberíamos de mantener las piernas ligeramente separadas. Esto refuerza la impresión de confianza en nosotros mismos de la que hablábamos en el primer punto.
Evitar los tics nerviosos
Piernas y manos deben estar bien asentados sobre el suelo y la mesa. Debemos procurar no moverlas de forma compulsiva, nerviosa. Tenemos que transmitir una sensación de calma y serenidad, por lo que hemos de esforzarnos en no realizar movimientos espasmódicos, nerviosos, repetitivos.
Movimiento de la espalda
Puede que tengamos la mala suerte de que el respaldo de la silla sea reclinable. Si nos encontramos en esta situación durante la entrevista de trabajo, debemos evitar en la medida de lo posible apoyar todo nuestro peso sobre el respaldo, volver a inclinarnos hacia adelante, etc. porque esto convertiría a nuestra silla en una suerte de mecedora y podría transmitir la sensación de que somos personas nerviosas e intranquilas.
Tono de voz
Presta atención al tono de tu voz. Intenta que no sea monótono, pero a la vez, que no varíe tanto como para que llame la atención del que nos entrevista. Piensa por unos instantes lo que vas a responder, y respira antes de hacerlo. Si no te sientes seguro con tu voz, practica en casa antes de acudir a la entrevista de trabajo.
Estudia el lenguaje corporal del que te entrevista
No sólo es importante conocer y dominar nuestro propio lenguaje corporal, sino también aprender a leer las señales que nos está enviando nuestro interlocutor. De esta forma, podremos determinar si está interesado en lo que le estamos contando, si algo de lo que le hemos dicho le ha disgustado y, en general, la impresión que estamos causando en cada momento.
Visión centrada
Centra tu mirada sobre el entrevistador, mirándole casi siempre a los ojos. No desvíes la mirada cuando te realicen una pregunta directa, ya que dará la impresión de que bien te estás inventando la respuesta o de que directamente estás mintiendo.
Muestra las palmas de las manos
Usa gestos que te permitan mostrar las palmas de tus manos (más fácil de realizar cuando no estás sentado). Esto transmite la impresión de que eres abierto y amigable. En cambio los gestos que muestran únicamente los dorsos transmiten una imagen de agresividad y negatividad.
Escucha activa
Cuando nos hablan, no basta con fijar la vista como un “pasmarote”. Debemos combinar nuestra mirada con ligeros asentimientos de cabeza, algunas ligerísimas interrupciones verbales (“Ya veo”, “Entiendo”) y en general pequeños gestos que transmiten a nuestro interlocutor que estamos escuchando con verdadero interés durante la entrevista de trabajo.
Relaja los hombros
Cuando nos sentimos estresados o en tensión, la tendencia natural es la de arquear los hombros. Relajarnos consiste precisamente en notar esa tensión innecesaria que pesa sobre nosotros, y comenzar precisamente por bajar los hombros. De esta forma, aliviaremos el dolor de espalda y cuello y además, no pareceremos estar tan estresados ante los demás.
Toma conciencia de la posición de tu cabeza
Cuando mantenemos nuestra cabeza en una situación centrada (vertical y horizontalmente) no sólo estamos transmitiendo confianza, sino que aumentamos la seriedad de lo que queremos transmitir a nuestros interlocutores. Por otro lado, cuando ladeamos la cabeza, estamos indicando que estamos interesados en lo que se nos cuenta, abiertos a colaborar.
Utiliza las manos
Si durante la entrevista de trabajo mantenemos manos y brazos colgando de nuestro cuerpo estamos indicando que o bien no estamos convencidos de lo que estamos contando o que sencillamente no nos interesa convencer a nadie. En cambio al utilizar activamente brazos y manos (sin exagerar) comunicamosenergía y vitalidad.
En ocasiones hay que evitar el contacto directo
Si una negociación con nuestros compañeros de trabajo, empleados o socios está derivando hacia un conflicto abierto, puede que para relajar la tensión haya que evitar la reunión presencial y el contacto ocular directo. Utilizando en cambio el correo electrónico, o la mensajería instantánea podemos aliviar los momentos de máxima tensión y confrontación.
Las manos, fuera de los bolsillos
Mantener las manos en los bolsillos mientras hablamos con entrevistador envía señales poco positivas. A menos que queramos parecer poco confiados, aburridos o que escondemos algo, las manos deberían estar siempre fuera de esos pequeños receptáculos de tela.
Mirada de negocios
Los americanos la conocen como “Business Gaze” y consiste en enfocar nuestra mirada en una zona comprendida entre los ojos de nuestro interlocutor y la mitad de su frente. Cuando hacemos esto estamos transmitiendo la máxima seriedad a nuestras palabras. Por el contrario, cuando enfocamos más abajo, estamos revelando una actitud mucho más social.
Contacto visual con todos
Si durante la entrevist de trabajo hay más de un entrevistador, o ha venido alguna persona más, debemos mantener contacto visual con todos nuestros interlocutores o los presentes en la sala, a menos que por su número no sea posible.
Evita la posición “comando”
Cuando estamos de pie hemos de evitar, a toda costa, lo que comúnmente se conoce como la posición “comando” y que resulta más frecuente de lo que en principio podemos pensar. Básicamente, consiste en mantener las piernas ligeramente separadas, las rodillas un tanto flexionadas y las manos sobre las caderas. Esto transmite una sensación de superioridad y arrogancia, dispuesto a saltar sobre nuestro interlocutor durante la entrevista de trabajo.
Evita situar las manos tras la cabeza
Otra forma de mostrar arrogancia es mantener las manos detrás de la cabeza mientras estamos sentados y charlamos con el entrevistador que se mantiene de pie a nuestro lado.
Interrupciones
Si te encuentras en medio de una conversación entre el entrevistador y otra persona, lo mejor es no mirar directamente a la persona que está interrumpiendo, con el ánimo de conferirle la privacidad que puede requerir el momento.
Decálogo de lo que nunca debes hacer en una entrevista de trabajo
- Ser pesimista: Deja a un lado las actitudes extremadamente críticas o derrotistas y piensa y exprésate en positivo.
- Mostrar inquietud: Si eres propenso a ponerte nervioso, tienes que encontrar y poner en práctica las técnicas que mejor funcionen para controlar tu nivel de tensión.
- Criticar empresas o ex compañeros: Si hablas mal de lugares y personas con las que has compartido tu vida laboral puede ser señal de que no sabes trabajar en equipo.
- Ser esquivo: Hay que tener preparadas respuestas para posibles preguntas tipo y estar muy atento al desarrollo de la entrevista. En ocasiones te preguntarán lo mismo varias veces de diferentes formas. Ten claros tus planteamientos.
- No quites la palabra: Espera a que el entrevistador finalice de plantear la pregunta o sus argumentos. Interrumpir a tu interlocutor es señal de no saber escuchar, lo que denota poca profesionalidad.
- No te andes por las ramas: Tienes que ser directo, claro y conciso, evitando entrar muy al detalle en los temas que se traten, aunque seas un experto en la materia.Ten en cuenta que el entrevistador normalmente tiene previsto un tiempo de duración para la entrevista.
- Mentir. Contar aspectos sobre tu currículo, experiencia laboral, conocimientos o habilidades que no correspondan con la realidad acaba siendo contraproducente, ya que estás creando falsas expectativas.
- Utilizar palabras vulgares. Cuida tu lenguaje, ya que también denota educación y profesionalidad.
- Adoptar una mala postura. Sentarte excesivamente reclinado, estirar las piernas o estirar los brazos, colocar las manos en la nuca, etcétera, puede dar mala imagen. Ensaya en casa posturas formales y adecuadas con las que te sientas cómodo.
- Mascar chicle. Aunque te sirva para aplacar los nervios o aclarar la voz, entrar a una entrevista masticando chicle o comiendo un caramelo no es aconsejable. Si tu garganta tiende a secarse por los nervios, una buena opción es beber agua poco antes de la cita o durante la misma, si te la ofrecen.
- Llegar tarde: Jamás llegues tarde a la entrevista de trabajo.





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